Tulum, 28 de febrero de 2026.- Un fósil humano, con una probable antigüedad de 8 mil años, fue localizado y, finalmente, recuperado por arqueólogos subacuáticos mexicanos dentro del Sistema Sac Actun —situado en la Riviera Maya, en Quintana Roo—, que corre por debajo de Tulum y se presume fue utilizado como un depósito funerario al interior de una caverna seca, hoy inundada.
Estas osamentas corresponden a: la Mujer de Naharón, el más antiguo; el Abuelo de Muknal, Chan Hol 1 (fue robado); la adolescente Naia y la señora de las Palmas, además de Chan Hol 1, El Pit 1, Ixchel, El Pit 2 y El Hombre del Templo, previamente documentados en la franja comprendida entre Tulum y Playa del Carmen, con una antigüedad que va de los 8 mil a los 13 mil 721 años.
El también investigador y colaborador del INAH relata que la existencia del fósil le fue reportado, años atrás, por los exploradores subacuáticos Alejandro Reato y Peter Broger.
Los trabajos de campo se realizaron en noviembre de 2025. Durante 10 días —siete de ellos de intervención directa en el sitio del hallazgo— se efectuó la recuperación de la osamenta dentro del sistema de cuevas inundadas Sac Actun, que abarca 380 kilómetros de longitud, en promedio.

Los restos humanos fueron localizados a 200 metros de penetración dentro de la cueva, y a unos ocho metros de profundidad dentro de una sección de la cueva inundada.
El arqueólogo subacuático describió que el acceso al sistema se realiza por un cenote amplio, producto de un colapso, que conduce a una caverna y, posteriormente, al entramado principal de Sac Actun, una red de ríos subterráneos y cavernas que alcanza 380 kilómetros de extensión.
Hace 8 mil años ese cuerpo —detalló— fue depositado en el sitio, sobre la cúspide de una duna de sedimento calcáreo, blanco, en una sección lateral izquierda donde la cueva se estrecha y las paredes convergen con el piso.
Se encontraba protegido por formaciones naturales, entre ellas espelotemas, como se conoce a las formaciones calcáreas que surgen del piso hacia el techo y viceversa, hasta encontrarse.
Por su posición anatómica y el contexto en el que fue encontrado, el equipo de investigadores subacuáticos presume que el cuerpo fue colocado deliberadamente en ese sitio —miles de años atrás, cuando la cueva estaba seca— como parte de una práctica ritual, pues el lugar probablemente fungía como depósito mortuorio.
El esqueleto fue hallado articulado, aunque el paso del tiempo y otros procesos naturales provocaron su desarticulación parcial. Hasta ahora se ha recuperado alrededor de 45% de la osamenta, precisó Octavio del Río.
Entre los restos colectados se encuentran fémures, tibias, peronés, huesos largos de las extremidades superiores, vértebras y parte del cráneo con algunos dientes. El cráneo y algunas partes superiores presentaban alteraciones, presuntamente por intervenciones previas.
Los restos fueron extraídos a finales de noviembre, y actualmente se encuentran en proceso de estabilización, luego de haber permanecido al menos 8 mil años bajo el agua, indicó.
El registro arqueológico y las investigaciones, que continúan en curso, se llevan a cabo con un equipo multidisciplinario de especialistas mexicanos que incluyen al antropólogo físico Jorge Arturo Talavera, el hidrogeólogo Emiliano Monroy, el especialista en biología molecular Víctor Moreno, el ingeniero Guillermo Dchristy, a cargo del análisis de calidad del agua, y el instructor Eugenio Acevez Núñez, responsable de la dirección y el registro fotográfico.
Una vez consolidado el material, será trasladado a laboratorios del INAH en México, donde Talavera González realizará estudios para determinar sexo, talla, posibles patologías y, si es posible, causa de muerte. El estudio genético buscará establecer filiación y origen del individuo, que en casos anteriores de la región ha mostrado vínculos con poblaciones de origen asiático, comentó Octavio del Río Lara.
Con este hallazgo suman 11 fósiles humanos localizados en esta región específica de la península de Yucatán.
Fuente: El Universal



